Desarrollo Social

Caracterización general

Desde el triunfo de la Revolución la atención a los problemas sociales tuvo una alta prioridad en Cuba. De hecho el desarrollo se concibió como un proceso integral entre lo económico y lo social, a partir de considerar que el simple crecimiento económico, sin progreso y justicia social, no conduciría a un verdadero desarrollo, ni permitiría alcanzar las objetivos sociales a que se aspiraba. Este enfoque más consecuente permitió que en pocos años, las medidas adoptadas propiciaran una transformación radical de la situación social existente.


Situación socioeconómica antes de 1959

La política social

  - La solidaridad  

  - Desarrollo económico y desarrollo social 

Años iniciales

Desarrollo actual

Programas sociales 

Indicadores seleccionados relacionados con política de salud 2007-2008 (%)

Índice de Desarrollo Humano 2007-2008 

 

Situación socioeconómica antes de 1959

 

Cuba presentaba la situación característica de una economía neocolonial, atrasada y dependiente. Existían grandes latifundios azucareros y ganaderos, con un 75% de las tierras en manos de un 8% de los propietarios. El desempleo afectaba en ocasiones a más del 25% de la fuerza de trabajo, con más de 600 mil desempleados en el período entre zafras (tiempo muerto). Sólo el 12% de la fuerza de trabajo era femenina. El 47% de la vivienda estaba en un estado deplorable o malo, y únicamente el 33% era de mampostería. El 20% de la población más rica recibía el 58% de los ingresos, en tanto que el 20% más pobre percibía el 2%.

 

No obstante disponer del per cápita más elevado de automóviles privados de América Latina, el 45% de los niños de 6 a 14 años no asistía a las escuelas; y el 23.6% de la población mayor de 10 años era analfabeta. La población mayor de 15 años presentaba un nivel educativo promedio inferior a 3 grados. Paradójicamente, había más de 10 mil maestros desempleados. El servicio estatal de salud era totalmente insuficiente y de baja calidad. La Capital del país, con el 22% de la población, disponía del 65% de los médicos y 62% de las camas hospitalarias.

 

En general, las condiciones en las áreas rurales eran mucho más críticas: sólo un 4% comía carne; el 43% de la población era analfabeta; no más del 8% recibía atención médica gratuita, en tanto que el 36% se hallaba parasitada y el 14% padecía o había padecido de tuberculosis.

 

La política social

 

La política social permite orientar e impulsar el desarrollo social. La misma comprende los objetivos sociales y las vías seleccionadas para alcanzarlos. La política social es establecida por el Estado cubano, acorde con el carácter socialista de nuestra sociedad. Esto garantiza su prioridad, integralidad y continuidad en el tiempo. Junto con la acción estatal, hay una amplia participación de las organizaciones no gubernamentales y de la población en el logro de los objetivos sociales.

 

Entre los principales objetivos de la política social en Cuba están:

Las vías establecidas para el logro de los objetivos anteriores son:

Adicionalmente debe agregarse que el progreso social se concibe de un modo multifacético y amplio, de modo que al mismo contribuyen también el desarrollo y un amplio acceso a la cultura, al deporte, a la recreación y al descanso de los trabajadores.

 

La política social en Cuba aspira a garantizar no sólo igualdad de oportunidades, sino también la equiparación de resultados. La política social implementada ha considerado un tratamiento específico y diferenciado a determinados segmentos de la población como son las familias de menores ingresos, la mujer, los niños, las madres solteras, los ancianos y los discapacitados, así como los territorios con menor desarrollo relativo.

 

La prioridad conferida al desarrollo social y el carácter activo de la política social aplicada, permitió que la sociedad cubana alcanzara en un corto período histórico la eliminación de las grandes diferencias sociales y territoriales; la erradicación a escala social de fenómenos negativos como la desnutrición y el raquitismo, el analfabetismo, el desamparo y la pobreza; así como permitió alcanzar elevados índices de desarrollo social en cuestiones esenciales como la salud y la educación, comparables a los de países desarrollados.

 

La solidaridad

 

Un elemento importante de la política social es la solidaridad. Esta se expresa en diversas iniciativas a nivel de la comunidad, en la que participan la población y diferentes entidades, estatales y no estatales. Estas acciones se manifiestan en cuestiones como campañas para la donación de sangre, la reposición de pérdidas ocasionadas por desastres naturales, la solución a necesidades particulares de personas de edad avanzada, la creación de condiciones para la incorporación social de personas discapacitadas, la atención a menores con problemas de conducta, la limpieza y embellecimiento de los barrios, y en general, la realización de trabajos con carácter voluntario para distintos objetivos sociales.

 

Aun en períodos de fuertes carencias materiales, la sociedad cubana ha sabido extender su ayuda solidaria a otros pueblos que han tenido que enfrentar catástrofes naturales o carencias de servicios básicos como los de salud y educación. También Cuba ha recibido la solidaridad de otros países a través de organizaciones no gubernamentales, religiosas y de instituciones oficiales; incluyendo acciones destinadas a contrarrestar los efectos negativos del bloqueo que Estados Unidos ejerce contra Cuba.

 

Desarrollo económico y desarrollo social

 

Existe una estrecha interrelación entre el desarrollo económico y el desarrollo social. El desarrollo económico permite elevar el nivel de vida de la población y brinda los recursos necesarios para la satisfacción de las necesidades sociales.

 

Por su parte, la política social debe propiciar que el desarrollo económico repercuta lo más directamente posible sobre el desarrollo social, y que sus frutos se distribuyan de un modo justo en la sociedad.

 

En el caso de Cuba los recursos destinados a los programas sociales, no son considerados como un simple gasto, sino como la satisfacción de un objetivo prioritario de la sociedad. Por otra parte, el desarrollo social tiene una fuerte influencia sobre el desarrollo económico, al promover el aumento de la calificación de la fuerza de trabajo, elevar sus niveles de salud, propiciar la incorporación de la mujer al trabajo y favorecer una política espontánea de planificación familiar.

 

os iniciales

 

En una primera etapa a partir de 1959 los esfuerzos en la esfera social se concentraron en el empleo, la entrega de tierras, la educación, la salud, la vivienda, la redistribución del ingreso y la seguridad y asistencia social; y también en la eliminación de lacras sociales como la droga, el juego, la prostitución, y el desamparo y la mendicidad.

 

La Ley de Reforma Agraria exoneró del pago de rentas al 85% del campesinado cubano y significó una redistribución de ingreso de unos 300 millones de pesos. La creación de nuevos empleos en los sectores agrícola, industrial, de las construcciones y de los servicios, permitió que a finales de 1970 la tasa de desempleo en el país fuera de sólo 1.3%. En los años iniciales de la Revolución se redujeron los alquileres, las tarifas eléctricas y telefónicas, y el precio de las medicinas y de otros artículos de primera necesidad.

 

La Ley 1100 de 1963 garantizó la seguridad social a todos los trabajadores del país. Se aprobó una edad de retiro de 55 años para las mujeres y 60 años para los hombres; y se estableció la protección por enfermedades de tipo común y profesional, accidentes, invalidez y por requerimientos de la maternidad. Se acordó, además, el derecho de todos los trabajadores a un descanso anual de treinta días.

 

En 1961 se efectuó la Campaña Nacional de Alfabetización sobre la base de un movimiento de participación voluntaria y masiva, en el que tomaron parte unos 270 mil estudiantes, maestros y trabajadores en general. En un año, 700 mil personas aprendieron a leer y escribir, con lo cual el índice de analfabetismo disminuyó de 23.1% en1958 al 3.9% de la población total en 1961. Al concluir la Campaña de Alfabetización se creó un plan de becas y el sistema de internados y seminternados, para garantizar que todo alumno, con independencia de la situación económica de la familia y lugar de residencia, tuviera acceso a los diferentes niveles de enseñanza. Entre 1958 y 1981 las tasas de matricula según grupos de edad se elevaron, para la enseñanza primaria (6 a 11 años), de 45.2% a 100%; y para la enseñanza secundaria (12 a14 años), de 8.7% a 79.8%.

 

En salud pública, las medidas iniciales más importantes fueron la creación de un ministerio de salud pública, el servicio médico rural, y las áreas de salud y los policlínicos. También se hizo énfasis en el desarrollo de la docencia médica, pues cerca de la mitad de los médicos existentes en el país emigraron en los primeros años de la Revolución. La medicina preventiva experimentó un gran impulso, especialmente en lo referente a enfermedades transmisibles; y la población, junto con diferentes organizaciones, participaron en importantes campañas masivas de vacunación.

 

Con respecto a la vivienda, la Ley de Alquileres representó una rebaja de un 30-50%, en tanto que la Ley de Reforma Urbana consagró el derecho de cada familia que pagara alquiler, a la propiedad de la vivienda. Asimismo se impulsó la construcción de viviendas, que entre 1959 y 1963 alcanzó un monto de 85 mil viviendas.

 

Desarrollo actual

 

En el período hasta 1989 se produce una consolidación del modelo de desarrollo social de Cuba, con logros que se acercan a los indicadores sociales de países de mayor nivel de ingreso.

 

A inicios de los años 90 con la desaparición del campo socialista tiene lugar una caída del PIB del orden del 35%, con fuertes repercusiones en el orden económico y social. No obstante, la prioridad otorgada a los programas sociales permitió conservar la mayor parte de los logros alcanzado, e incluso continuar avanzando en una serie de indicadores sociales.

Las primeras medidas de política social adoptadas, fueron las referidas a mantener a los trabajadores en sus empleos y conservarles al menos sus ingresos nominales aún en la etapa de contracción abrupta de la economía e ir realizando un ajuste gradual del empleo enmarcado en un proceso de redimensionamiento empresarial; garantizar los ingresos nominales a todos los pensionados por el sistema de seguridad y asistencia social; la decisión de trasladar la casi totalidad de los bienes de consumo disponibles al sistema de racionamiento para tratar de que la distribución fuera lo más equitativa posible; y la voluntad de preservar al máximo los programas sociales de salud y educación. 

Posteriormente, las medidas sociales mostraron una tendencia, más profunda, de adaptación hacia la búsqueda de una política social más eficiente[1]. Pueden distinguirse dos etapas. Una a partir de 1993 y hasta el año 2000, en que dicha búsqueda de eficiencia, expresada explícitamente en el propósito de mantener los logros sociales a pesar de la contracción de los recursos para el desarrollo social, abarcó algunas variaciones y posposiciones en los objetivos de la política social, transformaciones en el diseño de los sistemas de prestación de servicios, descentralización, modernización y fortalecimiento de las instancias locales y nuevos matices respecto a la participación de instituciones sin fines de lucro en la gestión y financiamiento de la política social.

En la segunda etapa  a partir del año 2000 la política social enfatiza, por un lado, en la incorporación de nuevos objetivos estratégicos de desarrollo social –a pesar de las dificultades económicas aún existentes- al entenderse que sin trabajar en esas líneas la sociedad quedaría irremisiblemente apartada de la posibilidad de desarrollarse acorde a las características tecnológicas del mundo globalizado y no lograría los objetivos del tipo de sociedad que se ha propuesto.

 

En este sentido y con el objetivo de elevar la Calidad de Vida de la población cubana a planos superiores, desde fines de 1999, se viene desarrollando toda una serie de nuevos programas sociales, lo que en Cuba se ha denominado “La Batalla de Ideas”,  que abarca todos los aspectos que integran  el Nivel y el Modo de Vida de la población.

 

Desde el punto de vista de su proyección e implementación, estos programas pueden considerarse una revolución conceptual en la formulación y aplicación de las políticas sociales, pues los mismos son proyectados y dirigidos por la más alta dirección del país, pero en su organización y desarrollo son fundamentales las organizaciones juveniles y muy especialmente la Unión de Jóvenes Comunistas llamada a jugar un papel protagónico en su ejecución. 

Asimismo, los Programas dan una solución de continuidad a los logros de la política social del país, así como introducen nuevas ideas con vistas al enriquecimiento y perfeccionamiento de las vías y métodos utilizados hasta el presente e incorporan nuevas vertientes que contribuirán a elevar a planos superiores  lo ya alcanzado.

 

La eliminación del desempleo como ya se ha explicado ha sido un objetivo de primer orden dentro de la política laboral cubana y ya en el 2007 se logró una tasa de desocupación de sólo un 1,8 %, característica de una situación de pleno empleo. 

Existen diferentes programas para la creación de nuevos empleos, algunos de ellos asociados a la propia política social. Así, todos los nuevos servicios que se despliegan en asistencia social, la extensión de la enseñanza de computación, la municipalización de la enseñanza universitaria y otros programas educativos, de salud y cultura, entre otros, han creado un número considerable de empleos en los  últimos años.  

El Curso de Superación Integral, es uno de los programas que mayor impacto social ha tenido en los jóvenes, la familia y la comunidad cuyo objetivo es incorporar al estudio a los jóvenes entre 18 y 29 años que no estaban trabajando ni estudiando. 

En otro de los programas de esta esfera, se forman trabajadores sociales, los que están llamados a brindar en la comunidad una asistencia social personalizada detectando y conociendo todos y cada uno de los problemas que pueda tener los ciudadanos que están en su radio de acción.  

Estos trabajadores sociales ya han realizado importantes trabajos como la atención personalizada de la seguridad social a los jubilados que viven solos y  la medición y pesaje de 2,5 MM de niños de los cuales, como resultado del diagnóstico, unos 96 mil reciben ayuda alimentaria especial. 

Además, en las provincias orientales que, por sus características demográficas, presentaban altos niveles de desempleo, se implementó un programa para ofrecer alternativas de trabajo a la población de las mismas, garantizando la capacitación del personal y la adecuada remuneración.

En el año 2007 los beneficiarios de la seguridad social fueron 1571924 y los de la asistencia social 595181, los que representa el 19,2% de la población cubana.

Existen programas sociales dirigidos a prestar servicios comunitarios al adulto mayor, a brindar trabajo a madres solas, a atender menores en desventaja social, a proveer una atención integral a personas discapacitadas y a atender otros grupos vulnerables. 

En particular el programa de atención a los discapacitados confiere prestaciones en servicios de alimentación, de reparación de viviendas, y propicia empleo a las personas discapacitadas con interés y posibilidades de trabajar. Con este último objetivo en 1995 se creó el Programa de Empleo a Discapacitados (PROEMDIS), que incluye además del empleo, la rehabilitación de las personas que lo necesitan, la asistencia en el domicilio, a la familia, y el apoyo de la comunidad. Con la intención de lograr la integración social de las personas discapacitadas se creó la modalidad de talleres especiales para los discapacitados imposibilitados de trabajar en centros ordinarios, y que pudieran hacerlo a domicilio.

En relación con la alimentación, la crisis económica por la que transitó el país, a inicios de los años noventa, repercutió negativamente y en magnitud muy aguda en la disponibilidad de alimentos, producto del abrupto descenso de la capacidad importadora y la vulnerabilidad derivada de la elevada dependencia externa de dicha disponibilidad.

La manifestación más palpable de la crisis la constituyó la aparición de una neuropatía epidémica, que tuvo su punto máximo en el primer trimestre de 1993 con una tasa de incidencia de 462,3 por cien mil habitantes, que afectó predominantemente a la población adulta de 25 a 64 años. Los estudios efectuados pusieron en evidencia que el principal factor causal fue tóxico-nutricional asociado a la dieta deficiente y desequilibrada, derivada de la brusca disminución de la disponibilidad de alimentos.  Muestra de ello lo fue el impacto en términos de nutrientes, cuya disponibilidad en ese año respecto a 1989 representó un 62,8 % de Kilocalorías y un 63 % de proteínas[2].

Con posterioridad a 1994, el estado nutricional de la población mejoró. En la etapa 2000-2007 el volumen global de alimentos disponibles para el consumo se recuperó, alcanzando en el 2007 niveles que en lo relacionado al aporte energético exceden la normativa en casi un 37 % y el aporte de proteínas en un 25 %

Se llevan a cabo acciones dirigidas al reforzamiento alimentario de grupos específicos de población como es el caso de niños con bajo peso,   enfermos de fibrosis quísticas, embarazadas a partir de la semana 14 y madres lactantes hasta 6 semanas.

 

También tiene lugar la fortificación de alimentos y mejoramiento de la calidad de los productos para toda la población con la adición de vitaminas y minerales.

 

En lo relacionado con los niños y jóvenes del Sistema Educacional se llevaron a cabo acciones que incluyeron el suplemento alimentario para estudiantes  internos  y seminternos;  merienda  para estudiantes de secundaria, que permitió implantar la doble sesión; y, el mejoramiento de la dieta del estudiante mediante el suministro de hortalizas: entre otras.

 

El estado de salud de la población cubana compara favorablemente con el de la región y en diversos indicadores se encuentra al nivel de país desarrollado. Aún en los años noventa los resultados en salud se lograron mantener, gracias a la alta prioridad que dentro de la política social tuvo el sector.

 

 El elevado compromiso con la salud que existe en Cuba se evidencia en los indicadores, que comparan muy favorablemente con otros  países, según se recoge en el Informe sobre Desarrollo Humano 2007 – 2008, emitido por el PNUD.

                       Indicadores seleccionados relacionados con política de salud 2007-2008 (%)  

 

Población con acceso a fuentes de agua mejorada

Niños de un año inmunizados contra tuberculosis

Niños de un año inmunizados contra sarampión

Partos atendidos por personal especializado

Países en desarrollo

79

83

74

60

De ellos América Latina y Caribe

91

96

92

87

OECD

99

92

93

95

Europa central y oriental y CEI

94

95

97

97

Ingresos altos

100

87

93

99

Ingresos medios

84

90

87

88

Ingresos bajos

76

77

65

41

Total mundial

83

83

77

63

Cuba

98

99

98

100

Fuente: PNUD: Informe sobre Desarrollo Humano 2007 – 2008. 

La esperanza de vida al nacer es de 78 años en el 2007, que se desglosa por sexos en 76 años para los hombres y 80 años para las mujeres[4]. La mortalidad infantil durante el 2007 representó 5,3 por cada 1000 nacidos vivos. La tasa de mortalidad del menor de 5 años fue 6.7 por cada mil nacidos vivos en el 2007, siendo la principal causal de estas muertes los accidentes[5].

Cuba muestra un cuadro epidemiológico similar al de los países desarrollados. Las principales causas de muerte se corresponden con enfermedades crónicas no transmisibles. Las cinco causas de muerte que predominan son, las enfermedades del corazón, los tumores malignos, las enfermedades cerebrovasculares, la influenza y neumonía y los accidentes. Estas causas explican el 73 % del total de defunciones en el 2007. 

Hasta la fecha el país ha logrado la eliminación de 6 enfermedades prevenibles por vacunas, las cuales antes de 1959 constituían un grave problema de salud; entre ellas, la poliomielitis, el sarampión, la tos ferina, y la rubéola. 

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), es considerado una epidemia en un estadio lento en Cuba, debido a la baja prevalencia en grupos de alto riesgo. Las personas detectadas  como seropositivas al VIH, son atendidas por el Programa de Control y Prevención del VIH/SIDA y el sistema de Vigilancia Epidemiológica de las unidades hospitalarias. La incidencia de SIDA durante el año 2005 ascendió a sólo 25.1  casos por millón de habitantes. 

En la esfera de la educación se desarrolla un amplio espectro de programas, que se complementan entre sí. Se introducen recursos audiovisuales, y con ello se han electrificado la totalidad  de los centros educacionales que carecían de estos servicios situados en los lugares más intrincados; se abrió un canal de televisión  que beneficia a 7 millones de personas en todas las capitales de provincia, y a permitido rescatar las clases de Educación Musical y Educación Plástica para la primaria; se renuevan las bibliotecas escolares y centros de documentación pertenecientes al sistema nacional de educación. 

Se ha extendido el uso masivo de la computación desde edades tempranas. A partir del programa de informática, para facilitar el acceso de toda la población,  se completó la red nacional de Joven Club llevándola a todos los municipios del país. En esta misma esfera también se creó la Universidad de Ciencias Informáticas, con una capacidad de 10 mil estudiantes. 

Una transformación relevante en el sector educacional, la constituye el programa para el perfeccionamiento del nivel de secundaria básica. En la nueva concepción, cada profesor atiende grupos no mayores de 15 alumnos.  

La constitución de más de 700 Sedes Universitarias Municipales para garantizar la continuidad de estudios a los jóvenes egresados de los programas emergentes ha permitido la presencia de la universidad en territorios y localidades, las cuales con un pequeño equipo de trabajo y sus profesores adjuntos, han tenido gran impacto en las comunidades en un corto tiempo. 

Un aspecto en que se han obtenido resultados notables en Cuba es el referido a la incorporación de las mujeres a la vida económica activa; el Informe sobre el Desarrollo Humano del 2007 - 2008 situó a Cuba entre los países del mundo de mejor índice de participación de la mujer. Las mujeres en el 2007representan[6]: 

·         El 65% del total de los graduados universitarios.

·         El 67 % del total del personal docente frente al aula.

·         El 56.7 % del total de los médicos del país.

·         Más del 55% de los fiscales y el 49% de los jueces profesionales y alrededor de un tercio de los que laboran en la industria.

·         El 38.3% del total de dirigentes.

·         El 38 % del total de ocupados en la economía.

·         De los 199 centros de investigación científica 48 son dirigidos por mujeres.

·         El 43.32 % de los 614 diputados a la XI legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (2007 – 2012) son mujeres.

·         Decenas de miles de mujeres han cumplido misiones internacionalistas en muchos países del mundo, como la colaboración médica que llevan a cabo en África, Centroamérica y el Caribe.

El Informe sobre Desarrollo Humano del 2007 - 2008 sitúa a Cuba en el lugar 51 de un total de 177 países, con lo cual queda clasificada como de Alto Desarrollo Humano, desde el 2001.

Índice de Desarrollo Humano 2007-2008 

 

 

Índice desarrollo humano

Esperanza de vida al nacer

Tasa de alfabetiza

ción de adultos

Tasa bruta de matricu-

lación combinada

PIB per cápita (PPA en USD)

Total mundial

0.743

68.1

78.6

67.8

9,543

Países en desarrollo

0.691

66.1

76.7

64.1

5,282

De ello América Latina y Caribe

0.803

72.8

90.3

81.2

8,417

OCDE

0.916

78.3

88.6

29,197

Europa Central y Oriental y CEI

0.808

68.6

99.0

83.5

9,527

Ingresos altos

0.936

79.2

92.3

33,082

Ingresos medios

0.776

70.9

89.9

73.3

7,416

Ingresos bajos

0.570

60.0

60.2

56.3

2,531

CUBA

0.838

77.7

99.8

87.6

6,000

 Fuente: PNUD. IDH 2007-2008. 

Como se puede observar en cada uno de los componentes del índice Cuba muestra un desarrollo superior al de América Latina y el Caribe excepto en el nivel de ingresos per cápita, lo que indica la elevada prioridad otorgada a lo social dentro de las políticas. Se sitúa también en mejor posición que el promedio de la región de Europa Central y Oriental y la CEI, en buena medida por su alto nivel en esperanza de vida al nacer. Las mayores diferencias con la OECD se producen por el elevado nivel de ingreso per cápita de que disfrutan esos países.



[1]Un análisis de este tema puede consultarse en: Colectivo de autores INIE: “Política social en el ajuste  y   su  adecuación a las nuevas condiciones”. Revista  Cuba: Investigación  Económica No.1, La Habana, INIE, 1999.

[2] Fuente: Ferriol A., Castiñerias R y Therborn G. (2004): Política Social: El mundo contemporáneo y las experiencias de Cuba y Suecia, PRONTOGRAFICA, Uruguay, 2004.

[3] Fuente: Recomendación (INHA): En el presente se encuentran   en proceso de actualización e  Informe Cumbre de Alimentos 2008: los años 2000, 2003 y 2006, según Hojas de Balance FAO. 

[4] ONE: Panorama Económico y Social. CUBA 2007

[5]MINSAP:Anuario Estadístico de Salud 2006

[6] ONE (2008): Panorama Económico y Social. CUBA 2007. La Habana.