POBLACION

Cuba es un país de una transición demográfica muy avanzada, ello significa que sus niveles en las variables demográficas fundamentales mortalidad y fecundidad, son muy bajos.

A lo anterior debe unírsele y eso constituye un rasgo característico del proceso demográfico cubano, la tendencia a la homogeneización alcanzada  en su comportamiento, fundamentalmente en las ultimas cuatro décadas, según diferentes estratos sociales, territoriales, porzonas y otras características.




Lo importante e interesante de la evolución sociodemográfica cubana es que la misma se inscribe en un paradigma de interrelaciones entre el desarrollo económico y social y la población. Si Cuba hoy día resulta un país desarrollado demográficamente es precisamente por los logros que han tenido las políticas de educación, salud, seguridad social, seguridad ciudadana, desarrollo territorial, protección a grupos vulnerables, promoción del papel de la mujer y otras que han actuado modelando los patrones demográficos con una tendencia similar a la de los países más desarrollados. El caso cubano resulta en la práctica la constatación de la afirmación conceptual que la solución de los problemas demográficos de un país pasa por la transformación económica y social.

La historia del crecimiento poblacional de la Isla ha transitado por diferentes ciclos y períodos. De poco más de cien mil habitantes autóctonos a la llegada del conquistador español a finales del siglo XV, arribó a fines del XIX, al cierre de la dominación colonial española con poco más de un millón y medio de habitantes.

Hubo períodos en esos cuatro siglos en que la población del país casi no creció y otro en que su crecimiento fue alto. Lo que no pudo la falta de  oro y metales preciosos, se   logró con la condición geográfica  y  el desarrollo de las plantaciones  azucareras y en  menor escala  las cafetaleras.

En el primer caso la asignación a la Habana, Capital de país y fundada como Villa en el primer cuarto del siglo XVI, de puerto escala para la concentración de la flota española que partía a la Península Ibérica llevando las riquezas del nuevo mundo, hizo que el comercio y la infraestructura aumentaran y con ello la población. En el segundo caso el desarrollo de la industria azucarera con el consecuente aumento de las áreas cañeras demandó de una mano de obra abundante y barata que además era cruelmente explotada. Se estima en poco más de un millón de esclavos africanos y alrededor de ciento veinticinco mil culíes chinos, la población que de manera forzada o engañada fue introducida en el país en ese largo período.

Así se inició un fenómeno que caracterizó la evolución de la población hasta el primer cuarto del actual siglo, la inmigración , lo que ha hecho que en estos períodos históricos se defina a Cuba como un país de inmigrantes.

En un sentido contrario, el poblamiento en Cuba se vio fuertemente diezmado e incluso decreció en los treinta años de guerras independentistas que desde la segunda mitad del siglo XIX y hasta sus finales libró el pueblo cubano por su independencia. El Gobierno español no solo concentró en Cuba todo su poderío militar, que aunque en decadencia todavía era lo suficientemente fuerte, sino también, métodos y prácticas que en el apogeo de la saña y la crueldad produjeron la denominada históricamente "reconcentración" de la población, en la cual los habitantes de las zonas rurales eran obligados, sin cuidados ni atención a internarse en los poblados, pueblos y ciudades, con el objetivo manifiesto de privar a los patriotas de una base de sustento y apoyo popular.

La consecuencia de esas acciones, puesta en práctica en los estertores del imperio Español a fines del siglo XIX, no solo hizo decrecer la población en forma absoluta por la enorme mortalidad que produjo, sino que minó su capacidad reproductiva, al privar a una buena parte de la misma de recursos y hogares.

El siglo XX se inició sin la dominación española, pero bajo los signos de una intervención del gobierno de los Estados Unidos, que sentó las bases de lo acontecido en los casi sesenta años iniciales de siglo, la dependencia económica y social hacia ese país y su intromisión y decisión constante sobre los principales asuntos políticos y económicos de Cuba.

 

En esos años también se sentaron las bases para un proceso inversionista   fundamentalmente de capital estadounidense significativo por su monto y por las facilidades y exenciones que lo caracterizaron, lo cual trajo un fuerte impulso  a   la  producción  azucarera, al  desarrollo del ferrocarril,   los  puertos, el  comercio  y  a  la  creación de   nuevos  centrales  azucareros y otros pueblos y poblados.

El azúcar alcanzó precios muy altos y con ello las inversiones en este sector en el marco de la I Guerra Mundial. De nuevo se promueve la inmigración en esta oportunidad de braceros antillanos - como se conoció a esa fuerza de trabajo semi-esclava que laboraba en la cosecha azucarera – que unida a un reflujo de inmigrantes españoles y de otras nacionalidades europeas casi duplicaron la población del país en los primeros treinta años del actual siglo.

Con el cese de la guerra mundial, el descenso abrupto de los precios del azúcar prácticamente el único producto de exportación del país y la crisis general del sistema capitalista mundial a fines de los años 20, este flujo de inmigrantes no solo se detuvo sino que se invirtió y en los próximos treinta años, se alternó con años en que la emigración superó a la inmigración. Ya el país no era una tierra de "oportunidades" y de conjunto con la disminución de la fecundidad y la mortalidad, se refleja un menor ritmo de crecimiento poblacional.

En 1953 y coincidentemente con el inicio en ese año del proceso revolucionario que llevó al país al Socialismo, se realizó el último Censo del período republicano cubano. En el mismo se vislumbraron características sociodemográficas que aportan a la comprensión de la falta de políticas para la población en áreas sensibles que se interelacionan con la evolución sociodemográfica.

El tener en aquellos años comportamientos por citar algunos, en aspectos sociales de trascendencias como el analfabetismo donde aproximadamente un cuarto de la población de 10 años y más era analfabeta, un sistema de salud que contaba con un solo hospital rural y una concentración macrocefalica de infraestructura y personal médico y paramédico en la capital, una seguridad social inexistente como sistema, un desempleo y subempleo – a pesar de que el Censo se levantó en Enero, mes pico de la cosecha azucarera, donde miles de cubanos encontraban empleo cíclico – elevados, a lo que se acompañaba una tenencia de la vivienda como propia que solo beneficiaba a poco más de una quinta parte de la población y el resto dependiente de altos alquileres y precios de compras inalcanzables para una mayoría, denota una situación difícil para la población y su reproducción.

Todo lo anterior, sin tomar en consideración los diferenciales que por concepto de clases y grupos sociales, color de la piel, lugar de residencia y otros atributos caracterizaba a la situación de la población por lo que además de difícil, reflejaba una inequidad manifiesta.

A partir de 1959, año del triunfo de la Revolución se registran variaciones sensibles en la políticas para la población, algunas de ellas ya comentadas.

Antes que su análisis y comentarios, una precisión importante. En Cuba nunca ha existido de forma explícita una política de población que haya tendido a disminuir o amortiguar crecimientos poblacionales, sino por el contrario lo que se han desarrollado de manera general y con cobertura universal, políticas para la población donde el ser humano y las oportunidades que se le brindan ha sido el centro de la atención.

Si se repasara de forma suscinta desde el propio año 1959 e inmediato posteriores, la adopción de una serie de leyes y medidas de amplio contenido popular, se estaría en presencia de las bases institucionales del desarrollo poblacional en Cuba.

En efecto, leyes como la de Reforma Agraria, la de rebajas de alquileres y Reforma Urbana, el desarrollo de un sistema de salud con cobertura universal y gratuita, la creación de empleos, la campaña de Alfabetización , la política de protección a la niñez, la madre y los ancianos, la creación de un sistema de seguridad social, la promoción y la integración de las mujeres a actividades socialmente productivas, son entre otras, actividades que se incorporan como parte de una concepción de desarrollo social que tiene como objetivo distribuir de una forma sostenida y con una amplia base popular los resultados de los avances económicos. Lo importante es que la totalidad de estas medidas ya estaban presente en los primeros años de la década del 60 y con posterioridad se ha profundizado en las mismas perfeccionando su aplicación , sobre todo en una dimensión muy importante que gravita sobre el entorno poblacional cubano y que es la participación popular en su implementación. Los resultados cubanos en el campo poblacional deben analizarse a partir de la participación de la población, como parte de un proceso que le es propio y del cual es parte.

Por ello queda claro que los beneficios del desarrollo social no pueden operacionalizarse de otro modo que a través de la actuación de la población como base fundamental de la actividad económica, en tanto que productora y consumidora de bienes y servicios que se producen en la sociedad; en donde la participación popular en igualdad de condiciones de género, raza y grupo social, ha favorecido un alto nivel de cobertura y eficiencia en los programas desarrollados, actuando como un factor decisivo en la educación popular en relación con las metas establecidas, propiciando una identificación clara y directa entre la población y los propósitos sociales.

 

En este marco en que deben interpretarse la evolución de la población y sus variables demográficas en el contexto nacional. El que Cuba sea un país de una transición demográfica muy avanzada; afirmación con la cual se comenzó esta nota, se refleja en el hecho de las tres décadas en que hace que la esperanza de vida al nacimiento superó los setenta años, o que las mortalidades infantiles y de menores de cinco año se registran con un solo dígito y que la mortalidad materna sea además de la menor de América Latina, una de las menores del mundo en desarrollo.

Conjuntamente con la evolución de la mortalidad se presentan cambios de envergadura de la transición de la fecundidad, a tenor del hecho de la libre decisión de la pareja de tener el numero de hijos que desee y cuando lo desee. Para ello existe una amplia gama de derechos sexuales y reproductivos, incluyendo la presencia dentro del Sistema Nacional de Salud de un priorizado programa de Salud Reproductiva en donde la Planificación Familiar y el derecho al aborto en condiciones de salud, constituyen elementos importantes, conjuntamente con una extensa red para el cuidado de la salud de la madre y el niño.

En este contexto los niveles de reproducción de la población se encuentran por debajo del reemplazo hace mas de veinte años y ello ha sido calificado por agencias de Naciones Unidas e instituciones de Investigación internacional como uno de los más intensos a ese nivel siendo ello la causa fundamental del bajo crecimiento poblacional, y su envejecimiento uno de los efectos de la dinámica demográfica que mas atención demanda en la actualidad y en el futuro inmediato.

En resumen es posible plantear que el Gobierno de Cuba ha adoptado  un  conjunto  de programas y medidas en su política social, que ha condicionado de manera significativa el cambio demográfico y la conducta reproductiva.

Sin proponerse una política de población explícita, el país se ha acercado con celeridad a las tasas de crecimiento de los países desarrollados, y de forma aproximada a su estructura demográfica.

Lo que en conjunto ratifica el hecho de que el nivel de condiciones en que se satisfacen las necesidades de la población, tiene influencia suficiente en el comportamiento demográfico, en especial, los satisfactores incluyen necesidades básicas como alimentación, vivienda, vestuario, paz, participación, comunicación, educación, salud; es decir aquellos aspectos que se insertan en una nueva noción de seguridad y de desarrollo humano.


Fecundidad

En sentido estricto, se utiliza este termino para designar una procreación efectiva. En términos mas amplios, se emplea para señalar, en sus aspectos cuantitativos, los fenómenos directamente relacionados con la procreación humana, considerada en el seno de una población.


Mortalidad

Este término expresa la acción de muerte sobre la población y constituye uno de los componentes fundamentales y determinante del tamaño y la composición por edad y sexo de la población.   


Variables Demográficas

Se identifican con fenómenos de la Demografía, tales como la fecundidad, la mortalidad, la nupcialidad, la divorcialidad,y la migración; dentro de ellos, con ciertos caracteres cuantitativos bien definidos , como son la edad, el numero de hijos, etc.


Nupcialidad

Representa la frecuencia relativa de los matrimonios de una poblacion dad en un intervalo de tiempo especifico, generalmente un año civil. Se calcula dividiendo los matrimonios celebrados en un periodo determinao entre la poblacion media en ese periodo.


Tasa media de crecimiento

Se interpreta como la velocidad o ritmo de crecimiento de los efectivos de la población en un periodo determinado. Su calculo se efectúa a partir de la formula que supone un crecimiento geométrico de la población.


Divorcialidad

Mide la frecuencia relativa de los divorcios de una población dad en un intervalo de tiempo especifico, generalmente un año civil. Se calcula dividiendo los divorcios efectuados en un  periodo determinado entre la población de ese periodo.


Migración

Movimiento de uno o varios individuos en el cual se traspasa una linea de migración, y que implica un cambio de residencia habitual.