I. PRESENTACIÓN

 

Los Censos de Población y Viviendas constituyen la investigación estadística más importante que realiza un país y una de las más trascendentes en el campo social. Por su alcance, significado y complejidad, resultan estudios imprescindibles para conocer los avances y resultados de un país, enmarcados por lo regular en un decenio.

 

En el caso de Cuba, el Censo del 2002, levantado entre el 7 y el 16 de septiembre de ese año, adquirió una mayor relevancia si se tiene en cuenta que el último efectuado databa de 1981. Recordemos que el censo correspondiente a la ronda de 1990 –independientemente de su preparación metodológica y organizativa y del Ensayo Nacional realizado– no se pudo llevar a cabo por causas económicas, asociadas a la entrada del país en el Período Especial en Tiempo de Paz. Este hecho estuvo motivado fundamentalmente por la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista europeo, con los cuales se efectuaba la mayor parte del intercambio comercial del país, y el recrudecimiento del bloqueo económico por parte de los Gobiernos de Estados Unidos.

 

Por el tiempo transcurrido desde que fuera aprobada su realización por el Gobierno hasta obtener los resultados definitivos, el Censo abarcó poco más de treinta meses (octubre de 2000-julio de 2003) de intenso trabajo en su diseño y organización, en el cual participaron de modo diligente la mayoría de los organismos, organizaciones e instituciones del país. Sin embargo, el principal protagonista del Censo fue la población, quien de forma responsable y entusiasta, cooperó con los entrevistadores y supervisores en la declaración de informaciones para el cuestionario censal y participó en otras actividades de apoyo.

 

En este Informe Nacional del Censo, al que le sucederán los Informes Provinciales, la Oficina Nacional de Estadísticas y su Dirección Nacional del Censo ofrecen a los usuarios cifras actualizadas de las principales características demográficas, económicas y educacionales de la población, así como de las viviendas donde esta reside. Por razones de espacio resulta necesario presentar en este Informe los cortes de las tablas a nivel nacional principalmente y en menor medida con apertura provincial. Los informes provinciales se mostrarán con apertura a ese nivel y algunas tabulaciones de carácter municipal.

 

En ambos casos las cifras ofrecidas son comparables a las del Censo de 1981, y se brindan adicionalmente en soporte magnético –para lograr una mayor difusión y también una mayor facilidad de los usuarios–, con la certeza de que estos datos contribuirán a las evaluaciones y formulaciones de planes y programas de diversa índole.

 

El Informe Nacional está estructurado en trece capítulos y anexos, en estos últimos se presentan las tablas de salidas por características y temáticas investigadas. Cada capítulo al exponer las principales experiencias, contribuye al conocimiento de los objetivos, ejecución, evaluación y resultados del Censo y a divulgar las complejas acciones diseñadas y practicadas para su realización.

 

Un breve recuento histórico de los censos efectuados en Cuba da inicio al Informe y continúa con las experiencias y recomendaciones internacionales tomadas en cuenta para el Censo del 2002, así como la base legal, o sea, los acuerdos gubernamentales y resoluciones ministeriales que le dan validez y representatividad al Censo de Población y Viviendas.

 

A continuación se describen las principales características del Censo referidas al alcance territorial, el universo y unidad de enumeración, el concepto de población residente y el tipo de censo realizado, además de los aspectos relacionados con la organización y estructuras censales, y método y período de enumeración. Le siguen el Plan censal, con el calendario desglosado en sus principales etapas –las cuales se cumplieron en su totalidad en

los períodos programados– y una reseña de la voluminosa documentación elaborada para el Censo.

 

Se muestran también en este capítulo importantes aspectos de la selección y la capacitación del personal que en todas las etapas y niveles territoriales trabajó en el Censo, en total alrededor de 95 000 personas. Asimismo se explican los planes de apoyo que conlleva la realización de un Censo y que incluyen desde el abastecimiento, transporte, comunicaciones, etc. hasta el trascendente tema de la divulgación, que en el Censo cubano del 2002 tuvo una especial relevancia, ya que en el país no se realizaban censos desde el año 1981 y para alcanzar la cobertura y calidad requeridas, era necesario un total apoyo y comprensión de la población y de las instituciones del país, lo cual se logró.

 

En este mismo capítulo se describe sucintamente el Ensayo Nacional del Censo, operativo esencial para el perfeccionamiento de la metodología y en general de todo el trabajo del Censo, así como la estrategia de supervisión de las principales actividades censales en los territorios, la cual se mantuvo antes, durante y después del levantamiento censal entre los años 2001 y 2003.

 

El siguiente capítulo está destinado a abordar la temática censal, es decir los temas investigados y el cuestionario censal; recoge las temáticas principales para la caracterización demográfica y socioeconómica del país y sus territorios, incluyendo divisiones submunicipales como los Consejos Populares entre otras. Igualmente en forma de capítulo independiente se presentan los aspectos y etapas del imprescindible trabajo cartográfico del Censo, a fin de ubicar y representar correctamente la estructura censal y las unidades de enumeración.

 

Un tanto más extenso es el sexto capítulo, que trata las aplicaciones del muestreo en el Censo, fundamentalmente su utilización como elemento evaluador de resultados de cobertura y calidad, así como en otras etapas, por ejemplo, el registro previo y el proceso de revisión-codificación de cuestionarios. La cobertura y calidad medidas a través de sendas encuestas por muestreo o recensos, permiten confirmar la excelente consistencia de los resultados definitivos. Por ejemplo, la encuesta de evaluación de la cobertura censal indicó que fue correctamente censada a nivel nacional el 99,83 % de las viviendas y el 99,77 % de las personas. Por su parte, los índices de consistencia que miden la calidad de la información, reflejan de forma general valores altamente satisfactorios que garantizan la utilización confiable de la información presentada.

 

Otros capítulos incluyen comentarios sobre el empleo de clasificadores y codificadores al preparar la información para su procesamiento automatizado en el denominado proceso de revisión-codificación de la información censal, el cual aplicado a la totalidad de los cuestionarios censales, contribuyó a la calidad de los resultados.

 

El noveno capítulo se dedica al tema del procesamiento automatizado que por primera ocasión en un censo nacional se descentralizó a provincias en lo referido a la digitación de los cuestionarios censales, así como en su validación inicial y creación de las bases de datos, las cuales fueron fusionadas posteriormente a nivel nacional. La totalidad de la información así obtenida se volvió a validar y se aplicaron los programas diseñados para obtener los resultados definitivos según las tabulaciones previamente elaboradas, la mayoría de las cuales se incluyen en este Informe.

 

Los tres capítulos siguientes reúnen las características fundamentales del plan de tabulación del Censo, sus aspectos económicos y las definiciones metodológicas de la totalidad de temas e indicadores captados para cada una de las características investigadas, es decir las geográficas, las generales de las personas y de los hogares, las educacionales, las económicas y de las viviendas.

En el último capítulo se analiza de forma resumida un grupo de indicadores relevantes de la información censal, con el objetivo de ofrecer a los usuarios una visión general de los resultados censales.

 

Este Informe Nacional del Censo de Población y Viviendas del 2002 pone a disposición de disímiles usuarios una consistente base de datos sobre aspectos de la vida económica, social y demográfica del país y sus territorios.

 

Le continuarán otros estudios y análisis sobre los diversos temas investigados en el Censo, que se realizarán de conjunto con otros organismos del país, centros de investigaciones y académicos.

 

Una parte de las informaciones que aparecen en este volumen han servido, desde el mismo momento de la obtención de las cifras definitivas del Censo, para la toma de importantes decisiones en numerosos estudios e investigaciones, entre los que se destacan  por su significación los programas de ahorro y eficiencia energética; programas de construcción y rehabilitación de la vivienda; los estudios para las atenciones priorizadas a los adultos mayores y en particular a la población de 100 años o más de edad; el perfeccionamiento de

los planes de la defensa del país y otros programas relacionados con el aumento de la calidad de vida de la población cubana.

 

De igual forma, los resultados del Censo permitieron actualizar cifras de interés sobre temas específicos en los diferentes organismos internacionales y en la Oficina Nacional de Estadísticas, tales como el cálculo ajustado de la población de Cuba entre los dos últimos censos (1981 – 2002).

 

 

Oficina Nacional de Estadísticas