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La
inercia e incapacidad de los partidos políticos burgueses para enfrentar
al régimen castrense -al cual se adhirieron algunos de estos partidos-
contrastó con la beligerancia de los sectores populares, en especial de
la joven generación que recién nacía a la vida política.
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De
sus filas nació un movimiento de nuevo tipo, encabezado por Fidel
Castro (Birán, 1926), un joven abogado cuyas primeras actividades
políticas se habían desarrollado en el medio universitario y las
filas de la ortodoxia. Preconizando una nueva estrategia de lucha
armada contra la dictadura, Fidel Castro se dio a la silenciosa
y tenaz preparación de esa batalla.
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El
"Moncada" fue el motor pequeño que echo a andar
el motor grande.
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Las
acciones se desencadenarían el 26 de julio de 1953, con los asaltos simultáneos
a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de
Céspedes, en Bayamo, concebidos como detonantes de una vasta insurrección
popular.
Al fracasar la operación, decenas de asaltantes que cayeron prisioneros
fueron asesinados. Otros sobrevivientes, entre los que se encontraba Fidel
Castro, fueron juzgados y condenados a severas penas de prisión. En el
juicio que se les siguió, el joven líder revolucionario pronunció un brillante
alegato de autodefensa -conocido como "La Historia me absolverá"-,
en el cual fundamentaba el derecho del pueblo a la rebelión contra la
tiranía y explicaba las causas, vías y objetivos de la lucha emprendida.
Este alegato se convirtió en el programa de la revolución.
Entretanto, la dictadura enfrentaba la crítica
coyuntura creada por el descenso de los precios del azúcar con la manida
fórmula de la restricción productiva. Para contrarrestar sus efectos depresivos,
el gobierno inicia una movilización compulsiva de recursos financieros
que, en proporción apreciable, terminarían en las arcas de los personeros
del régimen. No obstante el fomento de nuevos renglones productivos en
las dos décadas precedentes, la economía cubana, uncida al azúcar, no
alcanzaba un crecimiento satisfactorio. Evidencia
máxima de ello era la masa de desempleados y subempleados que ya,
a mediados de la década de 1950, llegaría a constituir la tercera parte
de la fuerza laboral del país.
El intento de la tiranía por legalizar su estatus mediante unas espurias
elecciones en 1954, serviría al menos para aplacar su saña represiva.
La circunstancia fue aprovechada por el movimiento de masas que en 1955
ascendió de manera significativa y logró la amnistía de los presos políticos
-entre ellos los combatientes del Moncada- y escenificó huelgas obreras
de gran importancia, sobre todo en el sector azucarero. En ese mismo año
se funda el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, constituido
por Fidel Castro y sus compañeros, y un año más tarde se crea el Directorio
Revolucionario, que agrupa a los elementos más combativos del estudiantado
universitario.
La desacertada política de ascensos, el estímulo a entronizar el nepotismo,
el favoritismo, la adulonería y la falta de preparación técnica y profesional
de algunos de los principales jefes y oficiales del Ejército, constituyeron
elementos que influyeron en la decisión de un grupo de oficiales con preparación
académica conspirar por mejorar la profesionalidad de la institución.
Estos oficiales llamados "Puros" podían ser localizados principalmente
en el Campamento Militar de Columbia, la Fortaleza de la Cabaña y en las
escuelas militares. Entre ellos se destacaban: José Ramón Fernández, José
Orihuela, Enrique Borbonet, Ramón Barquín, Manuel Varela Castro, entre
otros. Una denuncia provocó la detención de todos los complotados y el
aborto del intento sedicioso.
Otro hecho que preocupo al régimen batistiano fue el asalto al cuartel
"Domingo Goicuría" el 29 de abril de 1956. Unos 50 hombres alrededor
de las 12:00 atacan e intentan ocupar el cuartel "Goicuría".
La inmensa mayoría de los combatientes eran militantes de la organización
auténtica (OA) y estaban dirigidos por Reinold García. La acción resultó
un fracaso rotundo porque eran esperados, la prueba está en el saldo de
la acción: 17 asaltantes muertos sin ningún herido, mientras el Ejército
no tuvo bajas. El asalto a este cuartel, sede del Regimiento No 4 de la
Guardia Rural, en Matanzas, constituyó un elemento que estimuló a los
órganos de inteligencia y represión actuar con más energía y, en particular,
a desarticular, neutralizar y no subestimar a los grupos de conspiradores
pertenecientes a los auténticos.
Tras demostrar la imposibilidad de toda lucha legal contra la tiranía,
Fidel Castro marcha hacia México con el propósito de organizar una expedición
liberadora e iniciar la guerra revolucionaria. Por su parte, los partidos
burgueses de la oposición ensayan una nueva maniobra conciliadora con
Batista en busca de una salida "política" a la situación. El
fracaso terminaría por hundirlos en el desprestigio.
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El 2 de diciembre de 1956, Fidel Castro desembarcaba al frente de
la expedición del yate Granma en las Coloradas,
provincia de Oriente.
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El
desembarco de los expedicionarios del yate Granma dio inicio
a la lucha guerrillera en las montañas el 2 de diciembre de
1956.
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Dos
días antes, los combatientes clandestinos del Movimiento 26 de Julio,
al mando de Frank País, habían llevado a cabo en Santiago de Cuba
un levantamiento de apoyo al desembarco.
Al no coincidir ambas acciones, el levantamiento terminaba en un fracaso.
Tras el revés del lugar llamado Alegría de Pío, que dispersara al contingente
expedicionario, Fidel Castro y un puñado de combatientes lograban ganar
el firme de la Sierra Maestra para constituir el núcleo inicial del Ejército
Rebelde. Su carta de presentación sería, un mes después, la toma del pequeño
cuartel de La Plata, acción que serviría para desmentir las versiones
propaladas por la dictadura acerca del total exterminio de los expedicionarios.
En 1957, mientras el Ejército Rebelde se gestaba en las montañas con una
serie de acciones -entre las más importantes se encuentra el combate de
El Uvero-, en las ciudades se desarrollaba con gran ímpetu la lucha
clandestina. El 13 de marzo de ese año, un destacamento del Directorio
Revolucionario realiza un ataque al Palacio Presidencial en La
Habana, con el propósito de ajusticiar al tirano, pero fracasan. En esta
acción caería en combate José Antonio Echeverría, presidente de
la Federación Estudiantil Universitaria. A los atentados y actos de sabotaje,
la tiranía respondería con un incremento de las torturas a los detenidos
y una oleada de crímenes. En el mes de julio, el asesinato de Frank País
provocaría una huelga espontánea que paralizó gran parte de la nación.
Poco después, en septiembre, el alzamiento del puesto naval de la ciudad
de Cienfuegos pondría en evidencia las profundas grietas en las fuerzas
armadas del batistato. A finales de año, el ejército fracasa en su ofensiva
contra la Sierra Maestra, en la que ya se han consolidado dos columnas
guerrilleras.
A principios de 1958, el movimiento revolucionario decide acelerar la
caída del tirano mediante una huelga general con características de insurrección.
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En la
Sierra Maestra, Fidel Castro crea dos nuevas columnas al mando de
los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, respectivamente,
quienes deben abrir dos frentes guerrilleros en otras zonas montañosas
de Oriente. La huelga convocada el 9 de abril se malogra
con graves pérdidas para las fuerzas revolucionarias. Batista cree
llegado el momento de liquidar la insurrección, y en el verano lanza
una ofensiva de 10 000 hombres sobre la Sierra Maestra.
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| La estrategia empleada por el Ejército Rebelde
puso fin a la tiranía de Batista. |
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En feroces combates y batallas -Santo Domingo, El Jigüe, Vegas de Jibacoa,
y otros-, las tropas rebeldes derrotan a los batallones de la tiranía
que logran penetrar en la Sierra y los obliga a retirarse.
Ese es el viraje definitivo. Los partidos de la oposición burguesa, que
hasta entonces han maniobrado para capitalizar la rebeldía popular, se
apresuran en reconocer el indiscutible liderazgo de Fidel Castro.
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Columnas rebeldes parten hacia diversos puntos del territorio nacional,
entre ellas las de los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo
Cienfuegos, quienes avanzan hacia la provincia de Las Villas. En
esa zona ya operan diversos grupos de combatientes, entre otros
los del Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular
(Comunista). El 20 de noviembre, el Comandante en Jefe de las
tropas rebeldes, Fidel Castro, dirige personalmente la batalla
de Guisa, que marca el comienzo de la definitiva ofensiva revolucionaria.
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| Ejército Rebelde y Pueblo: Unidad y Acción. |
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En acciones coordinadas, las ya numerosas columnas del II y III frentes
orientales van tomando las poblaciones aledañas para cerrar el cerco sobre
Santiago de Cuba. Che Guevara, en Las Villas, toma uno tras otro
los pueblos a lo largo de la carretera central y asalta la ciudad de Santa
Clara, capital provincial, mientras que, por su parte, Camilo Cienfuegos
rinde en tenaz combate el cuartel de la ciudad de Yaguajay.
El 1º de enero de 1959, Batista abandona el país. En una maniobra
de última hora, bendecida por la embajada norteamericana, el general Eulogio
Cantillo intenta crear una junta cívico-militar. Fidel Castro conmina
a la guarnición de Santiago de Cuba a que se rinda y al pueblo a una huelga
general que, apoyada masivamente por todo el país, aseguraría la victoria
de la Revolución.
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