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Con la firma del Tratado
de París, la situación política de la excolonia se indefinía.
Cuba dejaba de ser colonia pero, al mismo tiempo, el establecimiento
de la república tampoco se realizaba. Se iniciaba un período
transicional, mediado por la presencia directa de Estados Unidos
en el manejo de los destinos insulares.
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El 1º de enero de 1899, Estados Unidos entraba formalmente
en posesión de Cuba. Se materializaba así una antigua ambición. Se trataba
ahora de definir el futuro de Cuba, y cualquiera que este fuese, el gobierno
de Washington consideraba conveniente la desaparición de las instituciones
representativas del movimiento libertador cubano.
A ello contribuirían las debilidades y contradicciones existentes entre
los cubanos, sobre todo, las discrepancias surgidas entre Máximo
Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador y la Asamblea
de Representantes, máximo órgano político de la Revolución. Estas discrepancias
fundamentalmente se referían a los procedimientos para licenciar al Ejército
Libertador.
El resultado fue la desaparición de ambas instituciones, que junto con
la disolución del Partido Revolucionario Cubano (PRC) por decisión de
su delegado Tomás Estrada Palma, disgregó y dejó acéfalas a las fuerzas
independentistas.
La ocupación militar, legitimada por el Tratado de París
del 10 de diciembre de 1898, constituyó el marco experimental para la
aplicación de la política con respecto a Cuba. Para Estados Unidos este
fue un período de fuertes tensiones internas y externas, matizadas por
presiones internas y negociaciones alrededor de la toma de decisiones
gubernamentales.
Entre los factores que incidían en la inestabilidad cubana se encontraba
el manejo de la problemática del país por los sectores que de una u otra
forma estaban interesados en su desenlace. A pesar de los esfuerzos de
los grupos pacifistas de Estados Unidos, la tendencia anexionista en todas
sus variantes se abría un espacio cada vez más importante en las esferas
de poder. Sin embargo, algo que debe destacarse es que en cada una de
estas variantes del anexionismo predominaba el concepto más o menos peyorativo
del supuesto "infantilismo" de los cubanos. Es decir, la criatura,
al empezar a dar sus primeros pasos, no podía prescindir del brazo fuerte del
padre que la sostuviera, la ayudara y la protegiera de posibles caídas.
Una de las alternativas llegó a su máxima expresión en los meses finales
del gobierno de John Brooke, primer
gobernador militar de la Isla y consistió en traspasar la soberanía de
Cuba a un gobierno civil que convirtiera a Cuba, de un solo golpe,en territorio
estadounidense. Esta idea cobró fuerza entre los círculos expansionistas
y sus principales voceros.
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La oposición interna a esta variante y sobre todo el rechazo del
pueblo cubano a esa pretensión conllevó a que el nuevo gobernador,
Leonard Wood, concibiera la idea de "americanizar"
a la Isla por medio de una ocupación prolongada. Esta idea tuvo
dos vertientes fundamentales. La primera, era un amplio proyecto
reformador centralizado "desde arriba" y en esencia implicaba
la transformación de la sociedad cubana (escuelas, sistema de sanidad,
sistema judicial, sistema de gobierno, ayuntamiento, etc.). La segunda
línea de acción se encaminaba al fomento de la inmigración, fundamentalmente
de origen anglosajón, con vista a una colonización gradual que "desde
abajo" fuera introduciendo la idiosincrasia de la sociedad
norteamericana.
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Segundo Gobernador militar.
Ocupó el mando de la isla a partir del 20 de diciembre
de 1899 y lo desempeño hasta el 20 de mayo de 1902. |
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Sin
embargo, ninguno de los proyectos tenía como objetivo transformar las
caducas estructuras de la excolonia española en su tránsito hacia la independencia,
sino a crear las condiciones para el fomento de un "mercado de tierra"
que facilitara el traspaso de las propiedades a manos de políticos, magnates
y propietarios norteños. Mientras tanto, la escasez de capitales y de
fuentes de crédito colocaba a los hacendados cubanos en una situación
en extremo desventajosa para el restablecimiento de sus negocios, sobre
todo lo relacionado con el importante renglón azucarero, muy lesionado
por la guerra.
No obstante, la necesidad de un cambio de política aumentaba por día,
y desde fecha tan temprana como 1899 comenzó a ventilarse la posibilidad
de preparar el terreno para la anexión, no mediante la prolongación de
la ocupación militar directa, sino con el establecimiento de una república
bajo determinadas condiciones. La supuesta incapacidad de los cubanos
para gobernarse por sí mismos haría que muy pronto y de forma natural,
ellos mismos solicitaran la anexión al poderoso vecino.
La primera piedra del edificio sería dictar las disposiciones sobre la
convocatoria a la Asamblea Constituyente de Cuba, según la Ley militar
No.301 del 25 de julio de 1900. De acuerdo con lo dispuesto, la Convención
debía redactar y adoptar una constitución para el pueblo de Cuba, y como
parte de la misma proveer y acordar con el Gobierno de Estados Unidos
lo referente a las relaciones que deberían existir entre ambos gobiernos.
En medio de los trabajos de la Comisión cubana encargada de dictaminar
sobre las futuras relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el Congreso
norteamericano aprueba la Enmienda Platt, con la que
el gobierno de Estados Unidos se otorgaba el derecho a intervenir en los
asuntos internos de la Isla cuando lo entendiera conveniente.
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A pesar de la oposición de los delegados a la Asamblea Constituyente,
la presión norteamericana, que colocaba a los cubanos ante la disyuntiva
de tener una república con la Enmienda que limitaba su independencia
o de continuar la ocupación, logró que ésta quedara definitivamente
aprobada por los cubanos el 12 de junio de 1901.
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| Caricatura de la época, que expresa la condición
de dependencia y corrupción impuesta al pueblo cubano por la
intervención norteamericana. |
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