IGNACIO AGRAMONTE LOYNAZ:

Ignacio Agramonte Loynaz

Insigne patriota y brillante jefe militar de ideas avanzadas y amplia cultura, que desempeñó un decisivo papel en los acontecimientos militares y políticos vinculados a la Guerra de los Diez Años (1868-1878), por la independencia de Cuba.

Después de cursar estudios de Latín y Humanidades en España, regresó a Cuba y culminó la carrera de Jurisprudencia en la Universidad de La Habana. A los 24 años comenzó a ejercer como abogado y se vinculó a los conspiraciones contra el régimen colonial en su natal provincia de Camagüey. Allí tomó el camino de las armas tras el alzamiento de Céspedes el 10 de Octubre de 1868.

Sus dotes de dirigente político y orador, así como de hombre de acción lo llevaron a desempeñar altas responsabilidades en el campo de la Revolución. Fue elegido Representante a la Cámara y Secretario del máximo órgano de la República en Armas, pero decidió abandonar su cargo en abril de 1869, para aceptar el de jefe de la División de Camagüey y su ascenso a Mayor General.

Esta decisión partió de su convicción de que el problema fundamental de Cuba era el de la guerra y no el de la política. Estaba convencido de que con su trabajo en la Asamblea Constituyente y la organización de una república democrática, se había asegurado la proclamación de las libertades que habrían de dar entusiasmo a los nuevos soldados de la patria.

Demostró muy pronto ser uno de los más destacados guerreros de la Revolución. Su designación como jefe de las operaciones en Camagüey fue sumamente oportuna, en momentos que parecían indicar el derrumbe de los libertadores, continuó peleando y transformó a las fuerzas a su mando en unas de las más aguerridas, organizadas y disciplinadas. Enrique Collazo, coronel del Ejército Libertador, explicó así cómo Agramonte logró alcanzar tal resultado:

"El trabajo que tenía que emprender era inmenso, y solo un hombre dotado de especialísimas condiciones podría llevarlo a cabo: por fortuna el que debía hacerlo era Agramonte. Empezó la transformación por sí mismo: al joven de carácter violento y apasionado, lo sustituyó el general severo, justo, cuidadoso y amante de su tropa; moralizó con la palabra y con la práctica convirtiéndose en maestro y modelo de sus subordinados, empezando a formar, en la desgracia y el peligro, la base de un ejército disciplinado y entusiasta".

Agramonte logró una extraordinaria movilidad en sus fuerzas, fundamentalmente de caballería. Normalmente dispersas en pequeñas partidas para burlar la persecución enemiga, lograba su concentración en el punto y momento señalados para asestar el golpe al adversario. Según su concepto, los éxitos en la guerra no deben medirse por el ruido de la victoria que se atribuye cualquiera de los bandos, ni por el valor de la posición tomada, sino por la reducción efectiva de las fuerzas del vencido y por el decaimiento de su moral combativa.

Su más notable hazaña fue el rescate del brigadier Julio Sanguily. Esta brillante acción es ejemplo de capacidad organizativa, coraje y valentía. Con un pequeño grupo de hombres logró arrebatarle vivo el prisionero a fuerzas españolas muy superiores en número.

Tras cien acciones brillantes de guerra, El 11 de mayo de 1873 Agramonte cayó en una escaramuza con la sien atravesada por una bala española.

 

Fundamentos de la defensa nacional | Doctrina Militar | Fuerzas Armadas Revolucionarias | Defensa Civil | Industria MilitarPreparación para la defensa | Interrogantes a la Defensa en Cuba

Ir a página principalPrincipal