
Por
MARIO HUBERT GARRIDO
Desde
su surgimiento, las FAR han tenido una participación activa en el escenario
socio-económico nacional. En períodos de severas limitaciones y carencias, el
talento, consagración y los resultados de la labor de la institución se
convierten en punto de referencia para los principales objetivos económicos del
país
Corre
el año 1962... La tropa del capitán Mario Toranzo
llega al central Ciro Redondo, antes Pina, en Morón, directo a los
cortes de caña. Los combatientes vienen desde el mismo corazón de la Sierra
Maestra. Por fusil, paletas de constructores. Apenas habían comenzado a
edificar la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, el sueño anhelado de casi veinte
mil niños montañeses, cuando un nuevo llamado los pone a prueba: librar la
batalla de la zafra. Otra vez el pueblo ve trabajar a los soldados con sus
oficiales al frente.
En
pleno 1985 acuerdan denominarle “Operación Tomate”. El nombre no se
corresponde con acciones militares. Semejante código encierra una de las tareas
de mayor envergadura a cargo del Ejército Oriental. Hay que salvar la cosecha y
asegurar el traslado inmediato de la hortaliza desde Holguín hasta Camagüey. Días
y noches sin descanso. La misión es cumplida con éxito...
Es
domingo 4 de noviembre de 2001... Michelle, un fuerte huracán, azota a la
Isla a su paso por el mismo centro del caimán. Junto al pueblo los dispositivos
creados en cada territorio para casos de catástrofes se ponen en máxima alerta
y escriben páginas de la epopeya. Los expertos de la defensa civil no pegan un
ojo y a cada minuto orientan lo que se debe hacer en cada una de las fases.
Alguien recuerda la década del 60, al ciclón Flora y aquellas imágenes de
transportadores blindados atravesando zonas inundadas para socorrer a familias
indefensas ...
Estas y decenas de miles de anécdotas más, todas reflejadas hasta el mínimo detalle en la memoria histórica y sensorial de la nación, han dejado una huella imborrable entre los cubanos, pero también en la economía nacional. La tradición, cual semilla, ha sido sembrada para que germine de generación en generación, cada una en correspondencia con sus peculiaridades.
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Los miembros de las FAR siempre presentes en las tareas agrícolas. |
Una
historia por contar
La
firme e inquebrantable unión entre pueblo y Fuerzas Armadas es un rasgo
característico de la Revolución cubana. El comandante Camilo Cienfuegos fue
quien mejor retrató esa realidad, cuando afirmó que “El Ejército Rebelde es
el pueblo uniformado”.
Desde
su surgimiento, el 2 de diciembre de 1956, y hasta el triunfo revolucionario en
enero del 59, aquellos legendarios barbudos hicieron un notable esfuerzo por
transformar –hasta donde lo permitieron las circunstancias de la guerra– la
terrible realidad de hambre, analfabetismo y enfermedades que encontraron en las
zonas donde operaban. Los integrantes del Ejército Rebelde aprendieron a
compartir con la población humilde de la sierra y el llano, la atención de los
médicos guerrilleros y las escasas medicinas que poseían, y cuando se disponía
de territorios liberados, decenas de pequeños hospitales de campaña y
escuelitas de primaria abrieron sus puertas para los niños montañeses. En todo
momento, los hombres de verde olivo brillaron por su modestia, trato justo y
respetuoso tanto a campesinos locales como a prisioneros. Todo ello explica el
extraordinario apoyo recibido de los pobladores de las zonas de operaciones.
Años
después, con la Revolución en el poder, asediada por las primeras agresiones
del enemigo interno y externo en el terreno militar, estas tareas nunca se
descuidaron. Muestra de ello, fue el apoyo brindado durante la aplicación de la
primera Ley de Reforma Agraria, la entrega de casi todos los cuarteles de que
disponían para ser transformados en escuelas, la apertura de hospitales
militares a la atención de todo el pueblo, la participación en el plan de
reforestación del país y la campaña nacional de alfabetización.
Otra
etapa decisiva –entre los años 1964 y 1975– señala la necesidad de
emprender el desarrollo económico del país en condiciones sumamente adversas
que exigían, por otra parte, continuar reforzando considerablemente la defensa
nacional.
En
ese contexto, y ante un importante déficit de fuerza de trabajo en áreas
decisivas de la economía, especialmente en la rama azucarera, obligó a
movilizar decenas de miles de trabajadores voluntarios de los demás sectores e
igualmente de las tropas regulares de las FAR. Solo de 1965 a 1973, los
combatientes cortaron 64,2 millones de arrobas de caña, sin contar otras múltiples
tareas productivas.
A
partir de los años 70 –con más fuerza en los 80, con la asunción de la
extrema derecha al gobierno de los Estados Unidos– los cubanos recuerdan los
esfuerzos desplegados por reducir paulatinamente efectivos de las fuerzas regulares permanentes
y entregar equipos a la economía nacional. Esto tiene por base una nueva
concepción de la defensa, basada en una profunda reforma militar, la Guerra de
Todo el Pueblo, que revitaliza y multiplica la participación popular en las
tareas de la defensa, a la vez que se estrechan como nunca antes los vínculos
de las instituciones civiles de todo tipo, tanto gubernamentales como no
gubernamentales, con las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
En medio de este proceso de franco desarrollo, adquirió un carácter de probabilidad real la desintegración de la Unión Soviética, prevista por el compañero Fidel, expresado públicamente en el discurso del 26 de julio de l989, con dos años de antelación a la fecha de su materialización. Fue entonces que la dirección del país orientó iniciar la preparación para enfrentar las consecuencias de esa contingencia extrema, o sea, lo que llamamos período especial. Concepción esta surgida a principios de esa década para enfrentar la guerra si éramos agredidos.
En
ese complejo escenario, nuevamente los estudios y ejercicios realizados
en el campo de la defensa con la participación activa de los organismos del
Estado, gobierno y organizaciones productivas, así como instituciones y
organizaciones no gubernamentales, pusieron a las FAR en condiciones de hacer un
importante aporte, y a la vez, permitieron que nuestros oficiales, combatientes
y trabajadores civiles ganaran en conciencia de cómo actuar ante esa situación
extrema y con la previsión necesaria.
Traje
a la medida
Anclar el socialismo a la base –a la empresa estatal– se erige hoy como uno de los conceptos medulares que simboliza el paso al perfeccionamiento del sistema de dirección y gestión de la economía cubana, pero cuyas raíces tuvieron como centro, hace 14 años, a la Empresa Militar Industrial Ernesto Che Guevara, de Villa Clara, compuesta por varias fábricas productoras de municiones.
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Las FAR pioneras en la aplicación del perfeccionamiento del sistema empresarial |
En
los últimos tres años el grupo ejecutivo gubernamental encargado de aprobar el
paso del proceso de las entidades civiles a trabajado más de mil expedientes.
La
contabilidad es la primera condición para entrar al perfeccionamiento, pues se
trata de un requisito sine qua nom, ya que constituye una brújula para
saber si las cosas andan, progresan o retroceden
En
este sentido vale recordar que el mejoramiento de la empresa en
perfeccionamiento debe ser constante, como quedó evidenciado en el último
chequeo a la marcha del proceso en todo el país.
El sistema, avanza hoy en las empresas más importantes de la economía como la agricultura, el MINAZ, la industria eléctrica, el petróleo, el níquel, la pesca y el turismo.
Una de las tareas más importantes que ha desarrollado las Fuerzas Armadas Revolucionarias en apoyo al desarrollo económico y social del país ha sido la vinculada con el perfeccionamiento empresarial.
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El perfeccionamiento del sistema empresarial se generalizó en las FAR en el año 1995. |
La
génesis de este proceso está en la decisión tomada por la dirección del
gobierno en l987, de aplicar en el sistema empresarial de las FAR
experimentalmente las nuevas formas de dirección y gestión.
El
sistema de dirección y gestión empresarial diseñado no partió de las
experiencias del capitalismo ni del socialismo, fue desarrollado tomando en
cuenta las experiencias sobre gestión empresarial de los países desarrollados,
adaptándolas a nuestras condiciones, y preservando las conquistas del
socialismo.
El
concepto principal fue desarrollar la experiencia sin apresuramiento, de manera
integral, diseñando el sistema como traje a la medida para cada empresa, dotándolas
de las facultades necesarias para lograr un proceso de mejora continua, hasta
alcanzar su generalización en las empresas de las FAR en el año l995, ocho años
después.
Tomando
como punto de partida la metodología y las experiencias de las FAR, en el año
l997 la dirección del gobierno decidió comenzar la aplicación del
perfeccionamiento empresarial en la economía nacional, para lo cual el Consejo
de Estado de la República de Cuba, dictó el Decreto Ley No. 187, que puso en
vigor las Bases Generales del Perfeccionamiento Empresarial en la Empresa
Estatal.
Expertos
consideran que este nuevo sistema de dirección y gestión empresarial es el
aporte teórico organizativo más grande que las FAR han hecho al desarrollo de
la economía nacional.
El
tema ocupó también los principales espacios en los debates del XVIII Congreso
de la Central de Trabajadores de Cuba, en abril de este año y en el Congreso
Constitutivo del nuevo sindicato de trabajadores civiles de la defensa, recien
finalizado, el perfeccionamiento se inscribió como el asunto de mayor interés,
visto desde el prisma del cumplimiento dado por la institución a la Resolución
Económica aprobada en el V Congreso del Partido.
No
está alejado este punto del papel de los cuadros sindicales en la batalla por
la eficiencia económica y se subraya la necesidad del pago por los resultados
finales, señalamiento crítico que hiciera el Ministro de las FAR en el más
reciente chequeo a la marcha del perfeccionamiento en la institución armada
Brazo productivo
De
los 28 años de existencia del Ejército Juvenil del Trabajo, los últimos 24
han tenido al frente de esa aguerrida tropa al hoy general de cuerpo de ejército
Rigoberto García Fernández. Al hablar de la huella dejada por esos jóvenes
en importantes obras del país como la vía del ferrocarril
Habana-Santiago de Cuba, cientos de
escuelas en el campo, la electrificación de Baracoa y las primeras inversiones
del turismo en Cayo Coco, el oficial recuerda que en sus inicios, en agosto de
1973, el también denominado brazo productivo de las FAR, cumplió la misión de
suplir la falta de fuerza laboral en varios territorios de la nación,
principalmente en Camagüey, Ciego de Ávila y Las Tunas.
También
apunta que siempre se trabajó con la perspectiva de que los soldados no se
quedaran para siempre como responsables de dichas actividades, sino que estas
fueran retornando a través de un proceso natural a los organismos que le
corresponden.
Una
muestra es la Empresa de Cítricos de Jagüey Grande, una entidad que estaba en
ruinas al recibirla el EJT y hoy, al entregarla
al MINAGRI es paradigma de una empresa estatal socialista a la altura de
las más productivas del mundo. Parte sustancial de las enseñanzas dejadas allí
está relacionada, según el testimonio del jefe del EJT, con la exigencia
y la preparación de los principales directivos.
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El Ejército Juvenil del Trabajo aguerrida tropa productiva, ha dejado huellas positivas en diferentes obras del país. |
Por
otra parte rememora que justo cuando se inició el período especial y el
general de ejército Raúl Castro advirtiera que eran más importantes los
frijoles que los cañones, el EJT hizo justicia a ese pensamiento con más
eficiencia y rigor en el uso de los recursos.
Para
cumplir dicho objetivo fue cardinal el paso de una etapa en la que solo asumían
una parte de la actividad económica a otra muy superior en la que se convierten
en administradores totales de la producción, su principal misión. Los
combatientes del EJT han demostrado cómo se pueden incrementar los niveles
productivos y optimizar los recursos humanos y materiales, proceso por el cual
transitan hoy casi todas las empresas del país.
En
otra esfera de alta sensibilidad social, la comercialización de productos agrícolas,
el EJT ha dejado su huella. Un ejemplo son las ferias y la red de mercados
agropecuarios en la capital y otras regiones del país.
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La participación de las FAR en el desarrollo socioeconómico del país es una constante inherente a su existencia |
Cuando
se crearon los mercados agropecuarios, el EJT envió el 20 por ciento de toda su
producción, entonces unos mil quinientos quintales en cultivos varios, aunque
al comienzo vendieron en los barrios y con precios más baratos. Después
organizaron las primeras ferias en la Plaza de la Revolución y en otros lugares
de Ciudad de La Habana y otros puntos de la nación. En estos momentos tres
mercados oficiales del EJT facturan unos diez millones de pesos mensuales, y el
60 por ciento de los productos que allí se ofertan son propios, el resto
pertenece a concurrentes privados, a los cuales se les estimula por diversas vías,
con el propósito de que bajen cada vez más los precios. Este tipo de mercado
han servido de paradigma al MINAGRI para inaugurar unidades similares en la
capital y en el resto del país.
En
las bases de creación se sustenta que entre las principales misiones del EJT
está realizar actividades productivas en interés del desarrollo económico
social del país, ejecutar medidas para la protección del medio ambiente y el
uso racional de los recursos naturales y contribuir a la educación y formación
patriótica-militar, laboral y cultural de los jóvenes, cantera natural de los
sectores productivos de todo el país.
Entre
los cerca de trescientos veinte mil jóvenes que han engrosado las filas del EJT,
17 por ciento recibió la condición de militante de la UJC o el Partido, miles
de esos muchachos se acogieron a los beneficios de la Orden 18 del Ministro de
las FAR y hoy son médicos, ingenieros, maestros... Por otra parte,
hay oficios útiles en la vida civil que en la calle no se pueden
aprender tan fácilmente, por lo que el EJT ha sido también escuela de choferes,
operadores de equipos pesados, de combinadas o centros de acopio.
Los
soldados del EJT reciben un salario proporcional a la cantidad y calidad de la
labor que realizan, al igual que otros trabajadores del país, también tienen
participación en las ganancias obtenidas en las entidades donde prestan
servicios. Como miembros de las FAR reciben otros beneficios entre ellos: la
atención médica especializada, alimentación balanceada y el acceso al sistema
de estímulos.
Los resultados productivos del EJT son notorios: en la primera década de existencia beneficiaron más de 131 500 hectáreas de arroz, 5 150 de café, 77 205 de viandas. Es palpable una importante participación en la repoblación forestal y el cultivo del tabaco. También han construido cientos de kilómetros de vías férreas y crearon valores en la esfera de la construcción por casi doscientos millones de pesos. En la segunda década de existencia el EJT logró producir más de 126,6 millones de arrobas de caña cortadas a mano, que significan entre 13 y 15 millones de toneladas de azúcar, convirtiéndose durante varios años en la fuerza más productiva del país.
Otro
resultado de vital importancia vinculado con la presencia del EJT en los
territorios más apartados, es el apoyo social a la región donde están
enclavadas sus unidades. Cada entidad productiva
tiene tareas concretas en la atención a escuelas, monumentos y lugares históricos
y el desarrollo cultural de la comunidad. Cuenta con cinco conjuntos artísticos
integrados que radican en zonas montañosas y llevan a los lugares más recónditos
lo mejor de la música, el teatro y la danza, entre otras manifestaciones artísticas.
En
esas mismas montañas, la presencia de los jóvenes del EJT ha logrado fomentar
la producción cafetalera y contribuye a disminuir la migraciones de campesinos,
así como a crear las bases para la construcción de nuevos asentamientos
poblacionales.
Una tradición que se multiplica
Otros sectores han sentido la influencia de la experiencia de
las FAR. Habría que mencionar, por ejemplo, la participación de los
combatientes y los especialistas de la defensa civil frente a las secuelas
devastadoras de todo tipo de catástrofes, como recientemente se demostró
durante el paso del huracán Michelle por el centro y occidente de la Isla. En
todo momento el primer objetivo ha sido preservar las vidas humanas y los
principales objetivos económicos.
También son ejemplos de esta influencia los servicios
hidrográfico y geodésico, particularmente con mayor fuerza a partir de los años
ochenta, sobre todo la puesta en práctica
de estos procedimientos en la esfera de la planificación física, las
inversiones constructivas de todo tipo, la adquisición de equipamiento y medios
técnicos y el desarrollo científico-técnico.
Los enormes retos planteados por el período especial han
dejado entre otras lecciones de carácter permanente, la convicción de que era
necesario desarrollar fuentes de producción y servicios para la solución de
los problemas estratégicos.
Un paso importante en tal sentido es la lucha por alcanzar el
autoabastecimiento con alimentos, independientemente de las producciones del Ejército
Juvenil del Trabajo que van directamente a la economía nacional. Lo anterior ya
está logrado en lo fundamental –hasta 80 por ciento de las necesidades–
mediante un sistema de empresas agropecuarias que también, en algunos casos y
de forma limitada, destinan una parte de sus producciones al abastecimiento de
la población.
Experiencias aplicadas en las FAR durante el período
especial han resultado de utilidad en la economía, y se les encomendó la tarea
de generalizarlas. Ejemplo de ello fue el trabajo de conservar, para un período
prolongado, miles de equipos agrícolas, automotores e instalaciones
industriales, disponibles en la economía nacional.
Otra vía con una importante influencia en la gestión económica
de las empresas productivas y de servicios, así como en la labor de los
organismos de la administración pública y las instituciones científicas,
educacionales y de todo tipo, es el movimiento “Listos para la defensa”.
Precisamente el primer requisito para ser declarado “Listo
para la defensa” en cualesquiera de sus etapas, es tener buenos resultados en
el desempeño de las funciones principales del evaluado, ya se trate de una
provincia, municipio o de una organización de cualquier tipo.
En síntesis, la
participación de las FAR en el desarrollo socioeconómico del país es una
constante inherente a su existencia, realidad presente desde su surgimiento.
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Ya desde los días de la guerra revolucionaria, nos planteábamos la tarea de crear los mecanismos necesarios para lograr la efectiva integración del nuevo ejército a todos los aspectos de la vida nacional, fundamentalmente a la edificación económica. RAUL |
Finalmente, debemos coincidir en que las FAR constituyen una
reserva del Estado y el gobierno para afrontar complejas tareas o situaciones
extremas en tiempo de paz en la esfera socioeconómica y su participación se ha
caracterizado por brindar una solución provisional inmediata a la necesidad y
paralelamente crear las condiciones para la solución definitiva, a fin de
evitar que se afecte su preparación para la misión principal que tienen
asignada.
Estas son tradiciones de ese pueblo uniformado como dijera
Camilo que se multiplican de generación en generación, y cuyos resultados no
serían posibles sin la participación de la sociedad en su conjunto.